La indiferencia y el corazón

9. April 2016 by marta1983

xcafe– ¿Se puede entrar?” – preguntó la indiferencia con determinada coquetería.

– Está abierto…” – le respondió el corazón, algo sorprendido, mientras admiraba su belleza.

– Gracias” – afirmó, instalándose dentro del potente músculo colorado – estoy muy confusa y necesito ordenar todas y cada una mis ideas”.

– Vale, pero… no puedes continuar acá mucho tiempo. He oído hablar de ti y no puedo dejar de latir” – refutaría el corazón, mientras se acariciaba sus más recientes cicatrices.

– ¿Cómo dices? No sé quién te crees que eres, ni por qué razón afirmas eso” – le afirmó, con absoluta frialdad – pero ¿sabes una cosa? Ni lo sé, ni me importa”.

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La Mujer Completa

7. April 2016 by marta1983

El sol que me ilumina

está tatuado en tu omoplato.

Te pareces al David de Donatello sin atributos masculinos.

Las montañas gemelas de Alaró son una imitación de tus senos.

Para mi fuiste quien creó la Organización de la Naciones Unidas, Médicos sin fronteras y Save the children.

Besarte es una fiesta continua, no verte un invierno en Siberia en camiseta.

En tú espalda Velázquez podría haber pintado La rendición de Flandes”.

Contigo vivo en un viernes que no acaba, sin ti todos los días son lunes.

Tú vientre es un mar en calma.
Siempre y en todo momento es Nochevieja cuando nos vemos en los bares.

Nunca me canso de tocarte todo tu ser,
eres la que veo en el 5 contra uno.

Conocerte fue descubrir la cura de la esquizofrenia.

Separarme de ti un par de días es el principio de una depresión severa.

La tierra tiene flores para intentar seducirte.

La Luna dice que eres su hija y no quiere ser una canción de Mecano.

Tú sexo contiene el agua de los siete ríos sagrados de la India.

Mirarte es como ver la túnica sagrada” en cinemascope.

A tú lado se murió el miedo del domingo por la tarde.

Te deseo aunque no te lleve las maletas.

Bendito aquel lejano viernes por la noche de febrero que terminó en sábado por la tarde en cama de tu habitación.

Gracias por atravesar la tormenta agarrada a mi mano.

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Sexo terapéutico

18. März 2016 by marta1983

Allí estaba, sentada, intentando creérselo, mojando su melena oscura y su traje de chaqueta negra. La lluvia no hacía que esquivara sus pensamientos. La han despedido. Sentía frío en las piernas, no había sido buena idea ponerse falda…ni esa camisa blanca. ¿Y ahora? No tenía trabajo, mas podía presumir de tener las medias empapadas y los tacones hundidos en un charco.
Cogió aire y se planteó avanzar. No había tiempo que perder. Cuanto antes cayese por el precipicio de la frustración, antes se levantaría para regresar a comenzar. Ella era capaz.
Aún quedaba ciertas horas para acabar este aciago día. Tenía ganas de ahogarlo en alcohol. Y de este modo hizo. Con resolución, saña y un periódico cubriéndose la cabeza de la lluvia, echó a correr.
Eran las 9 de la noche cuando entró en el bar. Todos los ojos de la estancia se volvieron hacia ella. Llamaba la atención por lo mojada que llegaba. Se acercó a la barra, pidió una copa y se dirigió al baño a secarse un poco.
Intentaba buscar respuestas en el fondo del vaso, removía los hielos, el extraño estruendos que hacían la tranquilizaban.
Estaba debatiendo su grado de implicación laboral y su escasez de vida personal, en el momento en que un hombre y sus gritos al teléfono interrumpieron sus pensamientos. Se sentó a su lado.

Ella al colgar no pudo evitar sonreír, le parecía entretenido que alguien se enfureciese por hacer lo imposible para volar y aun de esta manera perder un vuelo por condiciones meteorológicas.
Su sonrisa no pasó desapercibida, solo optó por preguntar que era tan jocoso.
Sin darse cuenta, en cuestión de media hora, estaban con la chaqueta colgada en la silla, las mangas de la camisa arremangadas y algunos botones del cuello desabrochados, inmersos en una conversación.

Ella le intentaba hacer llegar su frustración por el despido, había dedicado tantos años a la compañía, había renunciado a tanto por su puesto…que verse ahora tan libre y sin obligaciones le causaba temor.
Él estaba cabreado, si no fuese por la cancelación de su vuelo, ahora estaría camino a Cancún a disfrutar de sus merecidas vacaciones.

Después de diez años al mando de una compañía su familia había interferido a través de el chantaje, obligándole a tomar un descanso.

Y allá estaban, tomando copas y contando anécdotas. El alcohol a ella le estaba pasando efecto, reía, mostraba en su esplendor su dentadura, y meneaba su larga, obscura y ondulada (por la lluvia) melena.
No podía evitar quedarse plasmada en su boca, en sus labios, en cada palabra que ese chaval soltaba.
Le agradaba que le hiciesen reír, ese extraño estaba sacando de ella cosas que no recordaba.
Él, en cambio, tenía muchas dudas, sus nervios hacían que no para de charlar.

El olor que le llegaba del pelo cuando lo ladeaba lo dejaba sin aire, y su risa llegó a un punto que lo estaba volviendo desquiciado. Pero era inútil, por carencia de seguridad, de dar un paso más. Con lo que sin más ni más, decidió que era tarde, que volvería a casa, y que había sido un placer conocerla, ella no se lo aguardaba, pero no se lo tomó a mal, aun se atrevió a bromear.
A él le divertía, mas ya había pedido el taxi y pagado la cuenta.

Entre risas se levantó, le tendió la mano y la invitó a que lo acompañase al salir del local.
Ella intentaba hacerlo menos raro, le recordaba que tenía su número, que la llamase, que sería un placer verle de nuevo, a ser posible sin copas por el medio.
Hasta el momento en que el taxi no paró para recogerlo no habían sido conscientes que andaban cogidos de la mano.
El taxi paró, ella lo miró a los ojos, le dedicó su mejor sonrisa y le susurró un llámame.
Él, apretando su mano a modo de resistencia, se acercó a despedirse con dos besos, no sin antes decirle mientras que se los daba, lo desquiciado que le volvía.
No contó con su respuesta, la forma con que lo miraba al decirle tú asimismo a mí lo dejo KO, y por primera vez en la noche hizo algo sin pensar en consecuencias. La besó y al ver correspondido su beso, dejó de refrenarse.
La atrajo a él con las manos en el cuello, impidiéndole hacer ningún movimiento con la faz, no dejo de examinar su boca hasta que el taxista les interrumpió.
Vente a casa conmigo, una copa más… le afirmó, ella sin pensárselo ya se estaba metiendo en el asiento trasero del taxi.
En quince minutos de recorrido la temperatura había subido, ambos se sentían libres y con fuerzas para lo que sucedía. Ninguno de los dos estaba habituado a estas cosas, mas si algo hizo que acabaran en su casa, fue las ganas de romper con la rutina.
Era una casa espaciosa, diáfana. Él le explicaba la compra del cuadro de la entrada mientras ponía 2 copas, ella apoyada en la encimera de la cocina, entretenida, escuchándole.
Al brindar por el primer trago, él aprovechó la cercanía y la postura para encajar sus caderas con las de ella, hacerse notar, y besarla. Dejó la copa para proseguir besándola Ella dejaba hacerse, le encantaba sentir su lengua en su boca. Tal y como si de un acto involuntario se tratase, comenzó a desabrochar los botones de su camisa, acariciaba su pecho, sus corpulentos bíceps, y no pudo evitar suspirar al ver que todo lo que descubría de él le agradaba.
Apreció como sus grandes manos subían por sus medias, levantándole la falda, acariciándole el trasero, como la cogía por las caderas y la hacía sentarse en la encimera.
El desabrochaba su camisa, acaba por quitarle la de él y aprovechaba para besarle cuello, sus pectorales, abrazarse a él y proseguir hundiendo la lengua en su boca.
Ya dejaba ver su sujetador negro de encaje, a juego con las bragas, y suspiraba al sentir sus manos amasándolos.
Se sentía valiente, no quería que acabase, y se dirigió a desabrochar el cinturón, entonces el pantalón. No podía aguantar más, necesitaba sentirlo dentro, quería verlo en su esplendor.
El bajó el sujetador para dejar sus tetas al alcance y poder besarlas, le estaba volviendo orate con su efusividad, sus caricias, sus besos, tenía ganas de hacerla gozar, de llenarla, de hacerla sentir plena.
Mientras tenia entre los pechos en su boca, sintió como la frágil mano de ella cogía su miembro y se la meneaba.
Joder, era tan difícil de explicar el nivel de excitación que solo pudo pasar a la acción. Tenía que hacer que parara, con lo que le abrió de piernas, ladeó sus braguitas y sin preámbulos hundió su boca.
El aroma de aquella mujer le hacía perder el control, hundió su lengua al compás de los gemidos, aceleró el ritmo cuando lo cogió del pelo y lo hundía más hacia ella Deseaba verla disfrutar, no quería perderse ni un movimiento de aquella chavala que gozaba de él.
Justo paró cuando estaba a punto de llegar al clímax, pero la cogió a horcajadas, y sin que sus pies tocaran el suelo, la llevo al sofá, término de quitarse los pantalones, mostrando de esta forma su atuendo que estaba de buen ver, la desvistió, dejándola solamente con las medias y los tacones y se recostó, invitándola a que se subiese sobre él.
Ella apartó sus piernas, una a cada lado de las de él, y se dedicó a bajar, sin separar su mirada de la de él, y manoseándose las tetas, bajó, y se sintió llena, invadida.
Cuando él la sintió por completo no pudo evitar cogerla por la cintura y marcarle el ritmo, un sube y baja que mareaba.
Mordía sus pechos, acariciaba su trasero, lo estaba montando y de qué manera.
Ella se retorcía al sentir cada lametón, cada nalgada, cada caricia, sentía que ya estaba a punto de nuevo, mas el paró solo un segundo para recolocarse, acercar el cuerpo de la muchacha más a él y iniciar a follarla de verdad.
El ritmo aumentó.
Los gemidos, mientras le comía los pezones, hicieron que las embestidas fuesen cada vez más fuertes, enredó su pelo en su mano, tiró de él haciendo que dejara el cuello a su merced y aprovechó la ocasión, mientras que le daba duro Lamía su cuello, y ella gemía de placer al sentirse divinamente filmada, le abrió las nalgas y le acarició el ano, que ya estaba húmedo de sus propios jugos. Cuando metió el meñique, adivino que ya su acompañante se había corrido, mas él aún no. Así que aceleró el ritmo y dándole gracias por dejarle follarla…tocó el cielo.

Así pasaron el resto de la noche.

Conociéndose y follando para eludir meditar en el mañana.

CafeEve

Verdades XXX incómodas

29. Februar 2016 by marta1983

Cuando nos enteramos de que algo amenaza nuestro entorno, hasta el punto de poner en riesgo la estabilidad que gozamos, tenemos dos alternativas. Afrontar la realidad o cerrar los ojos y también ignorar lo que está sucediendo. El arte de mirar para otro lado es tan viejo como el ser humano. La mentira y la corrupción asimismo lo son.

Las putas cogidas de veras, me refiero a las vocacionales, no desean ser rescatadas” ni que nadie las retire de su actividad. Estas mujeres gozan del sexo y de la promiscuidad que han escogido. El fin justifica siempre y en todo momento sus medios. No es imprescindible que exista dinero de por medio, pero si un precio. Siempre y en todo momento hay una motivación o un premio que ambicionar. Ellas deciden la cantidad y la calidad del botín elegido. Aun a más de una no le importaría abonar por ejercer el arte del kamasutra en todo su esplendor si el premio final vale la pena. La mayor parte de las putas no son modelos de pasarela. Que va. Ni tampoco van disfrazadas con un atuendo especial que las delate. No. Estoy hablando de tu vecina del quinto, de la farmacéutica, de la señora que te hallas a diario leyendo en el metro, de tu prima… si, si de tu prima. Vivimos en una sociedad donde el sexo está sobrevalorado. Día a día considerablemente más. Por eso, quizás, las que son muy putas están viviendo su mejor momento.

En sitio de intentar conocernos un poco mejor o de intentar progresar nuestro equilibrio sensible, por ejemplo, nos dejamos llevar por la tiranía del sexo y creemos que de esta manera podemos curar nuestras heridas. Es más cómodo dejarse llevar, no meditar y vivir deprisa. Da menos vértigo que mirarse al espéculo. Lo otro, lo de crecer como ser humano, implica mucha bravura y compromiso con la vida. Además de esto requiere de un esmero personal que no acepta trampas ni atajos.

El otro día, Séneca, el kiosquero de mi barrio me confesó que compartió su vida a lo largo de muchos años con una puta. Ella se ganaba la vida como secretaria de dirección pero realmente era muy puta. De vocación. A Séneca le excitaba mucho escuchar sus jadeos en la cama. Soy tu puta, folla bien a tu putita” le decía ella. Así, noche tras noche, mi kiosquero lograba conciliar mucho mejor el sueño. Pensaba que le gritaba por complacerle. No obstante, se trataba de toda una declaración de identidad. Una vez rota la relación y superado el oportuno duelo, Séneca lo comprendió todo. He compartido mi vida con una prostituta y no lo supe hasta que se fué” – me dijo. ¿Y de qué manera te enteraste?” – le pregunté con curiosidad. Porque era de esa clase de mujeres que tienen clarísimas sus prioridades. De las que prefieren declararle la guerra al amor antes que sentirse rechazada. No puedo guardarle ningún rencor… jamás imaginó que se iba a enamorar”.

Mi kioskero es un tipo muy sabio. Ahora se gana la vida vendiendo verdades incómodas. Lo hace disfrazando las mentiras y convirtiéndolas en periódicos. Gracias Séneca.

Pedro García Gallego

Mi secretaria de trabajo

9. November 2015 by marta1983

Me asignaron una nueva secretaria, la cual era muy joven y resultó ser también bien putita.

Llámenme Sr. Smith. Tengo 41 y este relato es real, pero ha sido escrito para ser adaptado como relato erótico. Soy Director de una empresa privada reconocida, que se encuentra en el mercado de alimentos.

El departamento de Recursos Humanos me contrato y asignó una nueva secretaria y resultó que la chica escogida (de unos 20 años) resultó ser una verdadera putita. Todo empezó cuando una tarde la vi quitarse sus bombachas en el escritorio y quedarse sin ellas. Katy era una linda chica rubia muy atractiva, de 1.70 mt, tenía unas preciosas nalgas duras y respingonas sin un centímetro de celulitis, sus tetas no se quedaban atrás eran sin ser exageradas, un bello par de tetas blancas paradas.

Volviendo al relato, cuando vi que se quitaba sus calzones, la verga se me endureció solo de pensar lo que habría debajo de su faldita. Ese día le pedí que se quedara una hora extra, cuando estábamos en el salón de copias y se agachó para llenar la bandeja de la fotocopiadora, le metí la mano debajo de su falda por detrás y pude tocarle su panochita peluda. Le dije:

-Ajá asi que te quitas las bombachas en la oficina!- le dije con un tono suave. Katy se levantó un poco, pero riéndose se volvió a agachar invitándome a seguirla tocando, le recorrí toda su rajita con mis dedos, rápidamente Katy mojó toda su parte con líquidos vaginales, lo pude sentir en mis dedos, esto me terminó de calentar, ella se recostó un poco sobre la fotocopiadora para seguir degustando mi manoseo. Le inserté un dedo en su vagina, uyy estaba muy caliente allí dentro, luego le metí otro dedo y la empecé a pajear, la muy puta cerraba los ojos y gemía moviendo su trasero. Tomé mis dedos que tenía dentro de su panochita y me lo llevé a la boca, lamí sus liquidos impregnados en mis dedos, era el delicioso sabor a hembra caliente.

Después de eso me saqué la pija del pantalón y se la puse en su rajita la empujé y se la metí toda, solo mis cojones quedaron afuera, la pistonie duro por un buen rato, ella gemía y me pedía que se lo hiciera más duro. Como si fuera un video xxx de xvideos.

-qué rico Sr. Smith, que rica tiene su pija, metamela más duro!- me decía al borde del clímax mi secretaria.

Yo la tomaba de la cinturita para hundírsela cada vez más profundo, mientras la penetraba yo acariciaba y apretaba ese par de preciosas nalgas. Seguimos prendidos de nuestros sexos por unos diez minutos, luego le descargue una buena cantidad de esperma en su vagina, hasta que mi pija cesó de palpitar y sacar semen, luego la saqué de su interior. Me senté en una silla para descansar, ella se sentó en mis piernas y nos besamos unos minutos más. Luego se despidió y se retiró de la oficina. Ese fue solo el inicio de una aventura sexual excesiva.

Después de eso, durante las siguientes semanas llevamos una relación sexual permanente, Katy se acercaba a mi oído y me decía que ya se había quitado sus bragas y que me esperaba en su oficina. Llega yo allí y cerraba la puerta, la acostaba en su escritorio y le mamaba su rajita peluda, (ella me contó que no se rasuraba toda porque se le irritaba su coñito), bueno a mi me han gustado las mujeres que se dejan todavía vello pubico en su sexo. Después de comerle su coñito y hacer que se viniera en mi boca, la penetraba duramente allí acostada en el escritorio, me ponía cada pierna en mis hombros y la follaba hasta que la veía tener un orgasmo, luego me sentaba en su silla y ella sobre mi pija, la cual se metía bien adentro de su rajita. Me cabalgaba por un buen rato mientras yo le chupaba las tetas, terminábamos eyaculando casi simultáneamente.

Otras ocasiones, Katy llegaba a la oficina y estando yo sentado, me abría mi cierre del pantalón y me sacaba la pija para chuparla un rato y luego se retiraba, no importaba si me hacía venir cada vez, porque ella regresaba después y volvía a repetir la mamada. En otras, yo la veía venir en el pasillo y la tomaba y la prensaba contra la pared y le bajaba la blusa sin sujetadores y le chupaba y mordía los senos. Casi todos los días teníamos algún encuentro sexual. Katy era muy complaciente.

Como estaba encantado con esta chica tan caliente, recomendé que la pusieran de mi asistente personal, asi cuando tenía salidas a reuniones o presentaciones que casi siempre eran en salones de hoteles de lujo, alquilaba una habitación y después de la reunión, me llevaba a Katy y nos dábamos unos agasajos sexuales estupendos, cogiamos por horas en varias posiciones, a ella le encantaba la posición perruna, me decía que sentía que mi pija entraba hasta lo más hondo de su cuerpo, la chica era insaciable en la cama!, se la metía para ese entonces en sus tres huequitos, es decir, ya la penetraba por el culito y por supuesto por su boca y vagina. Debo decir que tiene un culito precioso para coger, y a ella le encanta también recibir mi pija por allí. Katy nunca me dijo que no a alguna insinuación o invitación para coger, inclusive la follé aún cuando tenía su periodo menstrual.

En una ocasión la muy puta de Katy, hasta me presentó a su novio, yo me quedé viendo con lástima a ese cornudo.

Para un evento de motivación que hizo la empresa para fin de año en las playas de Cancún, Katy no estaba invitada, solo directores, pero yo me la llevé y le pague una habitación, pasamos algo parecido a una luna de miel, cogiamos varias veces al día y en todos lados, íbamos a la disco en la noche y regresábamos a la habitación a follar otra vez. Era una locura sexual completa!.

Todo terminó cuando me contó que su novio le había propuesto matrimonio, primero me preguntó si yo dejaría a mi mujer por ella, y como no le dí una contestación como ella quería, renunció a su puesto. De eso hace casi un año, ella esta ya casada, a mi solo me quedan los locos recuerdos calientes.. Fue el mejor año de mi vida, sexualmente hablando.

 

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